20.5.07

-¿Me mirás sentarme por miedo a que me resbale? -te pregunto
Mientras miro al señor que limpia los vidrios fuera de las ventanas, haciendo círculos con diarios, pido dos capuchinos. A vos te gusta tocar la espuma con el dedo hasta llegar al fondo.
-Decís que no te entiendo -digo
Escribo frases corazones ta te ti. Hago bollos con las servilletas usadas.
-No sé. Me terminás -agrego
Yo frunzo la boca con la mueca. Vos separás.
-!Basta! -me decís
Pero mis manos te agarran fuerte. Casi te caes.

Ahora se erizan como queriendo. Querer. ¿Temerte?
El vidrio nos ve.

5.5.07

Perú

Perú tenía el encanto de la estatua en el medio de la avenida. Se erguía con vos en diagonal Sur. El domingo nos proponía ser turistas, ir al kiosco, comprar una latita, mirar las artesanías colgadas en un toldo. Un corazón rojo con un cordón negro nos llamó la atención, algunas gotas nos tocaron los ojos. Una garúa cálida de diciembre. Nos apropiamos de un silencio casi íntimo para tomarnos de la mano, tener un talismán y proponernos otro viaje. Caminar a la plaza y sumergirnos a las nubes grises, al día lleno de burbujas, al pequeño rayito que se asomaba en tu pelo con los primeros paraguas o los cafés húmedos de las confiterías. En la plaza el panorama era distinto sin las marchas y oficinistas. Los bancos estaban vacíos con nosotros, cerca, casi palpándonos. Inclinamos el cuello y los labios haciendo de la calle nuestro albergue transitorio donde volver.

4.5.07

Óptica

La luz de la lamparita se intercala en la Avenida Sur donde hojas diarias
aire hileras de árboles cuentan amarillos
que la mira roja y ella le cierra los ojos por un rayito que le brilla en el pelo