Enroscados
rotando el cuerpo
gimiendo constelaciones
en la boca
sudando el mar
espuman las olas calientes
que miramos brotar
.
en la baba
observar la tarde del cuerpo
en los pies altos
el faro contraviento
besos contra la arena virgen
partecitas entre médanos
descubriendo montes
acariciados
dormidos bronceados fugaces
.
estrellas en tu ombligo
vuelan la noche
para armar
sueños barcos planetas
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23.10.10
8.8.10
26.6.10
21.4.10
.
entresueño:
brilla el órgano
desnuda vitamina suave
glándula de noche
el hombre copula queriendo
acontecer
brilla el órgano
desnuda vitamina suave
glándula de noche
el hombre copula queriendo
acontecer
20.2.10
24.1.10
*
El cazador me sigue hasta el bosque dorado. Arboles gigantes me entretienen. Tengo el estimulo. La coraza. El desnudo. Siento el alma en la garganta en las manos dentro del hombre empujando la piel. Acorralada y urgente. Me dejo reptar.
1.11.09
22.9.09
.
Aguamarina:
todo se disuelve
los puertos los barcos los brazos
propulsan donde ir donde irse
en la corriente pasajera
del labio esfumándose
en los pies
de la mar
todo se disuelve
los puertos los barcos los brazos
propulsan donde ir donde irse
en la corriente pasajera
del labio esfumándose
en los pies
de la mar
2.8.09
.
Qué podía sentir Catalina en el desamor:
Abrió el corazón como si el mundo allí en donde él estaba fuese la postal más hermosa. Se reían mucho. Ruborizaba los labios mientras él la esperaba para emprender juntos un viaje. Un recorrido casual sin pasado. Sentían felicidad, se besaban, tocaban sus manos. Las despedidas eran ocasionales. Volvían al encuentro. El mismo tren el mismo horario. Pero después. Un día. Pese al pulso del tiempo en las estaciones, Catalalina vuelve a llorar. Siente un dolor suave y acaramelado. Una tristeza mágica. Una pasión invencible.
Abrió el corazón como si el mundo allí en donde él estaba fuese la postal más hermosa. Se reían mucho. Ruborizaba los labios mientras él la esperaba para emprender juntos un viaje. Un recorrido casual sin pasado. Sentían felicidad, se besaban, tocaban sus manos. Las despedidas eran ocasionales. Volvían al encuentro. El mismo tren el mismo horario. Pero después. Un día. Pese al pulso del tiempo en las estaciones, Catalalina vuelve a llorar. Siente un dolor suave y acaramelado. Una tristeza mágica. Una pasión invencible.
23.7.09
...
un aro de mimbre se conmueve
decide volar
la corriente libre como un remolino del cuerpo
la no-tempestad
es el aire suave del atardecer
decide volar
la corriente libre como un remolino del cuerpo
la no-tempestad
es el aire suave del atardecer
6.7.09
Julio
Podía llamarlo de varios modos: angustia, sexo, corazón.
Dibujarlo como un círculo grande.
Acordarse de él mirándola por el vidrio.
Antes de irse la dejó con las manos húmedas. Insoportable desnuda.
Ella pensó en las formas de desearlo. El la miró desde arriba.
Le toco los pechos con la boca y se movió despacio el corazón.
Le toco los pechos con la boca y se movió despacio el corazón.
28.6.09
*
Atraídas por carteles
las merluzas abrían su interior rosado
señales, viento en los postes
acercamos con disimulo el tiempo
poderoso estruendo
como un batir del corazón
las merluzas abrían su interior rosado
señales, viento en los postes
acercamos con disimulo el tiempo
poderoso estruendo
como un batir del corazón
14.6.09
*
El principio era el comienzo de la historia. La vanidad su ego.
El movimiento la calma para seguir. Un ajetreo. La ciencia de las cosas sucedidas en el momento del amor. El amor su tiempo. Reaccionó que eran dos cuerpos enflaquecidos como espaditas vacías de miedo y marineritos de sueños de altamar. Borren, bórrenme-dijo. Abrió el obsequio. La cajita tenía sabor a té. Al juguete de hule en la almohada. A un bombón masticado de whisky. Añejo. Todo era comunión. ¿Acaso fascinante? Sentía ritmo y podía aún oler las huellas. Y todas las cuentas de un collar roto. Hermético. Lleno de dolor. Era parte de la tribu. Tenía miedo. Hasta lloró.
3.3.09
del sueño ondular
Remolinos suaves vientos
manos de ansiedad
lluvia
cristal deseo me desvelo soy
una nena desnuda
al borde del mar
manos de ansiedad
lluvia
cristal deseo me desvelo soy
una nena desnuda
al borde del mar
30.1.09
Descalza
El bosque era turquesa
¿acaso el verano una manta que nos cubría el cuerpo
el corazón el alma?
pequeñas ráfagas de deseo
-dulce así estabas dormido en la cama
-desnudo a mi lado
sentir era la estampa de un lago manso
de troncos sumergidos acantilados de miedo
¿acaso el verano una manta que nos cubría el cuerpo
el corazón el alma?
pequeñas ráfagas de deseo
-dulce así estabas dormido en la cama
-desnudo a mi lado
sentir era la estampa de un lago manso
de troncos sumergidos acantilados de miedo
14.1.09
...
Catalina tenía miedo. No sabía si él también tenía miedo. Sin embargo el día en que la dejó subirse al colectivo algo pasó. Un cosquilleo en el pecho. La noche anterior habían hecho el amor.
2.1.09
Como empezar
El tiempo es un álbum lleno de fotos
Sentarse a orillas. Adorar el mar como verano. Como soliloquio de agua donde nada y todo se sumerge. Entonces sacamos una foto. La estampa tendrá gusto a sal, una sal dulce y de color. El corazón. Nuestro árbol sentimental crecerá en las casas. Tambores de agua sonarán. Y el alma marina se animará a bailar.
Empezar será cambiar el tiempo para mirarnos tibios la purpurina en los labios.
Sentarse a orillas. Adorar el mar como verano. Como soliloquio de agua donde nada y todo se sumerge. Entonces sacamos una foto. La estampa tendrá gusto a sal, una sal dulce y de color. El corazón. Nuestro árbol sentimental crecerá en las casas. Tambores de agua sonarán. Y el alma marina se animará a bailar.
Empezar será cambiar el tiempo para mirarnos tibios la purpurina en los labios.
22.12.08
Olear
Se excitaba con el olor del faro. Acostada en la playa enterró las uñas en la arena. Descalza. Dejó sus huellas en el suelo húmedo y corrió. Entretuvo al cuerpo con las olas del viento volando los ojos. Llenó la boca con sal. Balbuceó agua mirando un barco que estaba lejos. Luego sintió mar. Tenía un caracol en la oreja y un cangrejo en los pies contorsionando sus dedos. Suaves con espuma verde. Debajo del agua había una botella. La sostuvo en las manos. Cayó al piso. Espasmó. Desmayada hasta que apareció él. Ella se estiró con la botella quebrada y un papel en la mano. Se quitó la ropa. El verano al borde del mar. Mientras un hombre tocaba los senos con baba. Abrió las piernas. Tiró la botella. El corazón. Había un pez muerto. Temblando.
8.12.08
*
Detrás de esa hilera de corazones
perplejos nevados
estamos nosotros
que no somos novios
pero nos invitamos
un refresco
perplejos nevados
estamos nosotros
que no somos novios
pero nos invitamos
un refresco
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